Páginas

sábado, 11 de julio de 2020


Introducción sinfónica (4)

A continuación, los fragmentos prometidos dos párrafos arriba:
Fragmento 1 (PG: 241):

Bronze by gold heard the hoofirons, steelyringing.
Imperthnthn thnthnthn.
Chips, picking chips off rocky thumbnail, chips.
Horrid! And gold flushed more.
A husky fifenote blew.
Blew. Blue bloom is on the.
Goldpinnacled hair.
A jumping rose on satiny breast of satin, rose of Castile.
Trilling, trilling: Idolores.
Peep! Who's in the... peepofgold?
Tink cried to bronze in pity.
And a call, pure, long and throbbing. Longindying call.
Decoy. Soft word. But look: the bright stars fade. Notes chirruping answer.
O rose! Castile. The morn is breaking.
Jingle jingle jaunted jingling.
Coin rang. Clock clacked.
Avowal. Sonnez. I could. Rebound of garter. Not leave thee. Smack. La cloche! Thigh smack. Avowal. Warm. Sweetheart, goodbye!
Jingle. Bloo.

La traducción de José Mª Valverde (I, 403) es como sigue:

Bronce junto a Oro, oyeron los herrados cascos, resonando aceleradamente.
Impertintín tntntn.
Astillas, sacando astillas de pétrea uña de pulgar, astillas.
¡Horror! Y Oro se ruborizó más.
Una ronca nota de pífano sonó.
Sopló. Bloom, flor azul hay en él.
Pelo de oro en pináculo.
Una rosa brincante en sedoso seno de raso, rosa de Castilla.
Trinando, trinando: Aydolores.
¡Cu-cú! ¿Quién está en el… cucudeoro?
Tinc clamó a Bronce compasiva.
Y una llamada, pura, larga y palpitante. Llamada lentaenmorir.
Señuelo. Palabra blanda. ¡Pero, mira! Las claras estrellas se desvanecen. ¡Oh rosa! Notas gorjeando respuesta. Castilla. Ya quiebra el albor.
Tintín tintín en calesín tintineante.
Resonó la moneda. Campaneó el reloj.
Confesión. Sonnez. No podría. Rebote de liga. Dejarte.
Chasquido. La cloche. Chascar muslo. Confesión. Caliente. ¡Amor mío, adiós!
Tintín. Bloo.

Y aquí la de García Tortosa y Venegas Lagüéns (11. 1-25):

Bronce junto a oro oyeron ferrocascos, aceradosonantes.
Impertintrit insolentnt.
Lascas, arrancando lascas de la uña rocosa del pulgar, lascas.
¡Horrible! Y oro enrojeció más.
Una áspera notapífano sopló.
Sopló. Brotebloom añil en el.
Auripináculo pelo.
Una rosa saltarina sobre satinado busto de raso, rosa de Castilla.
Trinando, trinando: Idolores.
¡Pío! ¿Quién anda en el... piodoro?
Tilín clamó por bronce con pena.
Y una llamada, pura, larga y vibrante. Llamada demuertelenta.
Cimbel. Suave palabra. Pero mira: las brillantes estrellas se disipan. Notas que gorgorean respuesta.
¡Oh, rosa! Castilla. Despunta el alba.
Calesintineo tintineo se oreaba tintineando.
La moneda sonó. El reloj tabaleaba.
Revelación. Sonnez. No podría. Rebote de liga. Dejarte. ¡Zas!
La cloche! Zas en el muslo. Revelación. Cálido. ¡Amor mío, adiós!
Tintineo. Bloo.

Frente a los múltiples juegos de palabras del irlandés, a sus onomatopeyas, aliteraciones, paronomasias, etc., cada traductor al castellano ofrece sus mejores aproximaciones, pero no dejan de ser aproximaciones porque no pueden ser otra cosa.
Fragmento 2 (PG: 280):

O, look we are so! Chamber music. Could make a kind of pun on that. It is a kind of music I often thought when she. Acoustics that is. Tinkling. Empty vessels make most noise. Because the acoustics, the resonance changes according as the weight of the water is equal to the law of falling water. Like those rhapsodies of Liszt's, Hungarian, gipsyeyed. Pearls. Drops. Rain. Diddleiddle addleaddle ooddleooddle. Hissss. Now. Maybe now. Before.

García Tortosa y Venegas Lagüéns (11. 1275-1283) traducen así:

¡Vaya! ¡Mira así somos! Música de cámara. Podría hacer una especie de retruécano con eso. Es una especie de música en la que pensaba a menudo cuando ella. Acústica es eso. Tintilinteando. Vasijas vacías las que más ruido hacen. Por la acústica, la resonancia cambia en la medida en que el peso del agua es conforme a la ley de la caída del agua. Como esas rapsodias de Liszt, húngaro, de ojos agitanados. Perlas. Go­tas. Lluvia. Tirilin laralara luruluru. Sisssseo. Ahora. A lo me­jor ahora. Antes.

Valverde (I,438), en cambio, traduce:

¡Ah, mire, estamos tan! Música de cámara. Original, orinal. Se podría hacer un juego de palabras con eso. Es una clase de música en que pienso muchas veces cuando ella. La acústica, es lo que pasa. Tintineo. Los cacharros vacíos son los que hacen más ruido. Porque la acústica, la resonancia cambia según que el peso del agua es igual a la ley de gravitación del agua. Como esas rapsodias de Liszt, húngaras, ojos gitanos. Perlas. Gotas. Lluvia. Plinplin plinplin planplan plon plon plon. Ssss. Ahora. Quizá ahora. Antes.

No puede negarse que este «original, orinal» de Valverde resulta bastante clarificador, aunque, a la luz del texto inglés, Joyce no pretenda mostrar tan explícita evidencia de que el origen de esa «música de cámara» sea el choque del pis de Molly contra el metal del bacín. La opción de Valverde es única, puesto que tampoco Salas Subirat había encontrado un orinal o un bacín por ningún lado (mi primer apunte a la traducción del argentino, de los dos anunciados arriba).
Fragmento 3 (PG: 351):

And she tickled tiny tot's two cheeks to make him forget and played here's the lord mayor, here's his two horses, here's his gingerbread carriage and here he walks in, chinchopper, chinchopper, chinchopper chin. But Edy got as cross as two sticks about him getting his own way like that from everyone always petting him.

¿Cómo acercar al lector en castellano a este juego infantil con que seguramente los papás irlandeses arrancan la risa de sus bebés? Valverde (I, 530) intenta una traducción más literal:

Y le hizo cosquillas al bebé en los dos carrillos para hacerle olvidar y jugó a aquí viene el alcalde, aquí los dos caballos, aquí la carroza de bizcocho y aquí viene él andando, tintipitín, tintipitín, tintipitín tintán. Pero Edy se puso hecha una furia porque el otro se salía con la suya así y todo el mundo le tenía mimado.

En cambio, García Tortosa y Venegas Lagüéns (13. 342-447) se decantan por transcribir la versión del equivalente jueguecito en castellano:

 Y le cosquilleó al nenito en las mejillas a ver si se olvidaba y jugó con él al éste puso un huevo, éste lo frió, éste le echó la sal, éste lo probó y este pícaro gordo se lo comió, se lo co­mió, se lo comió. Pero Edy se puso como un demonio por­que siempre tenía que hacer su real gana porque todo el mundo lo mimaba.

Fragmento 4 (PG: 382), ejemplo de prosa de época por parte de Joyce:

Some man that wayfaring was stood by housedoor at night's oncoming. Of Israel's folk was that man that on earth wandering far had fared. Stark ruth of man his errand that him lone led till that house.
Of that house A. Horne is lord. Seventy beds keeps he there teeming mothers are wont that they lie for to thole and bring forth bairns hale so God's angel to Mary quoth. Watchers tway there walk, white sisters in ward sleepless. Smarts they still, sickness soothing: in twelve moons thrice an hundred. Truest bedthanes they twain are, for Horne holding wariest ward.

Valverde (II, 23-24) pretende pegarse a la literalidad del texto, pero, eso sí, modernizándolo:

Algún hombre que de camino iba se paró junto al umbral al caer la noche. Del pueblo de Israel era aquel hombre que errando por la tierra tanto había caminado. Pura bondad humana su sola misión le había llevado a él hasta esa casa.
De esa casa A. Horne es señor. Setenta camas tiene él allí donde las madres fecundas suelen acudir a yacer para sufrir y dar a luz retoños recios así el ángel de Dios anunció a María. Custodias son las que allí andan, blancas hermanas en insomne hospital. Escozores apaciguan suavizando enfermedad: en doce lunas tres veces ciento. Fidelísimas servidoras de lecho son todas a una, para Horne velando las velas con gran vigilancia.

Pero García Tortosa y Venegas Lagüéns (14. 96-107) prefieren, en cambio, ofrecer una adaptación a nuestra cultura literaria:

Un omne que de camino sedía cabo la puorta detenido se hubo ca la noche se llegava. De la yente de Israel aquel omne era qui so la tierra andudiera aluen et enderredor. Por volun­tad e de grado solo habíase llegado fasta aquella morada.
Daquella morada A. Horne era el señor. Setenta camas allí guarece de madres plenas do costumnan a yazer pora soffrir e encaescer rezios ninnos ansí el ángel de Dios a María dixe­ra. Dúes coidadoras por allí andieron, blancas iermanas en aluergue espierto. Escocimientos ellas calman, aquexamien­tos assessegan: en doce lunas tres vezes un ciento. Fideles de cama alacayas ellas ados son, pora Horne endereçan lazrado aluergue.

Fragmento 5 (PG: 409) y último:

Bridie! Bridie Kelly! He will never forget the name, ever remember the night: first night, the bridenight. They are entwined in nethermost darkness, the willer with the willed, and in an instant (fiat!) light shall flood the world. Did heart leap to heart? Nay, fair reader. In a breath 'twas done but—hold! Back! It must not be! In terror the poor girl flees away through the murk. She is the bride of darkness, a daughter of night. She dare not bear the sunnygolden babe of day. No, Leopold. Name and memory solace thee not. That youthful illusion of thy strength was taken from thee—and in vain. No son of thy loins is by thee. There is none now to be for Leopold, what Leopold was for Rudolph.

Valverde (II, 58-59) se refiere a una «bella lectora», así como antes Salas Subirat había escrito una «amable lectora» (el segundo de mis apuntes prometidos):

¡Bridie! ¡Bridie Kelly! Nunca olvidará él su nombre, siempre recordará la noche, la primera noche, la noche nupcial. Están entrelazados en la más densa tiniebla, el deseante y la deseada, y en un momento (¡fiat!) la luz inundará el mundo. ¿Saltó el corazón al encuentro del corazón? No, bella lectora. En un momento se hizo pero… ¡alto! ¡Atrás! ¡No ha de ser! Aterrorizada, la pobre muchacha huye a través de la tiniebla. Es la esposa de la oscuridad, una hija de la noche. No se atreve a concebir el niño del día, áureo de sol. ¡No, Leopold! Ni nombre ni recuerdo te consuelan. Esa ilusión juvenil de tu energía se te quitó y en vano. Ningún hijo de tus lomos está a tu lado. Nadie hay ahora que sea para Leopold lo que Leopold fue para Rudolph.

García Tortosa y Venegas Lagüéns (14. 1453-1466) hablan, por el contrario, de un «amable lector»:

¡Bridie! ¡Bridie Kelly! Nunca olvidará el nombre, siempre recordará la noche: la primera noche, noche de bo­das. Están entrelazados en la más profunda oscuridad, el deseoso con la deseada, y en un instante (fiat!) la luz inun­dará el mundo. ¿Daba vuelcos el corazón por el otro cora­zón? No, amable lector. En un solo suspiro se hubo consu­mado pero—¡Espera! ¡Atrás! ¡No puede ser! Espantada la po­bre muchacha se escapa a través de las sombras. Es la novia de las tinieblas, hija de la noche. Incapaz de arrostrar la car­ga del niño soláureo del día. No, Leopoldo. El nombre y el recuerdo no son consuelo para ti. Aquella ilusión juvenil de tu fuerza te fue arrebatada, y por nada. No habrá hijo de tus lomos a tu lado. Nadie hay ahora que sea para Leopoldo, lo que Leopoldo fue para Rudolph.

 Continuará

No hay comentarios:

Publicar un comentario